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Verónica Farías
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Pastoral Escolar, Zona Oeste de Santiago.
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Reflexiones luego de tres meses en Taizé - Francia el año 2009:
“He aprendido:
...a ser agradecida y aceptar con sencillez lo que Dios me da en forma gratuita y desbordante, sin cobrarme impuestos ni pedirme compensación.
...que tiene más valor una oración silenciosa por un amigo, que mil horas “on line” aconsejándolo.
...aprendido que no importa la procedencia ni el idioma, una mirada limpia, un abrazo cercano y una sonrisa desinteresada tiene la misma traducción en el lenguaje del corazón.
...que lo más desafiante es lograr la libertad interior, aquella que se encuentra en lo austero y que se contrapone a la cultura del poder y del tener.
...que el silencio es la respuesta más acertada e inocente frente al ruido de las crisis de fe.
... que el punto de partida de toda reconciliación humana es no estar enemistado con Dios.
...a despedirme sanamente, a confiar en los criterios evangélicos, a recoger las nostalgias y transformarlas en esperanzas.
... que una persona pobre es aquella que vive solo para si y que por el contrario la riqueza se encuentra en el compartir.
... que la paz del corazón se encuentra cuando nos sentimos profundamente amados por Dios, y que debemos exponernos a ese amor.
...que no sé rezar, pero que el Espíritu Santo siempre asiste mi ignorancia.” |