Patricio Alvarez-Salamanca M.
Parroquia La Natividad del Señor, La Reina. Santiago.

Tuve la gran dicha de haber participado en el encuentro de Taizé en
Cochabamba, Bolivia. Fue una gran Peregrinación de Confianza y
Reconciliación.

Llegué a Bolivia con una mochila llena de prejuicios, mochila que
desapareció con la primera palabra que cruce con un hermano boliviano. Fueron cuatro días en que el Cielo estaba en la Tierra. Con el canto y el silencio, el corazón regocijaba en una inmensa paz. Fue un encuentro maravilloso.

Y que alegría es saber que, el próximo año, por lo demás importantísimo para nuestra Patria, seremos sede del segundo encuentro de Taizé en Latinoamérica. Una magnífica instancia en que nosotros los jóvenes chilenos, de distintas iglesias cristianas, junto con hermanos de otros países, seremos una sola voz en el canto y en la oración.

Recibiremos a todos los peregrinos, muy alegres, así como nos
recibieron en Cochabamba. Los chilenos tenemos un inmenso corazón y
nos caracteriza nuestra gran acogida a los peregrinos. Los esperamos
muy alegres en Cristo.