"LA LEGUA, UN PEDAZO DE REINO"

CARLA MENARES RAMOS, Parroquia San Cayetano, La Legua.


"Al tiempo que la fe parece desaparecer de muchas sociedades, una espera espiritual renace. Nos toca a nosotros descubrir las palabras justas y simples para hacer accesible a los demás la fe que nos da la vida." (Carta de China)

En el año 2002 tuve el regalo de poder pasar tres meses en la colina de Taizé, si pudiera sintetizarlo en una palabra, yo diría CONFIANZA, la que ha marcado mi camino en adelante.

La Legua es, al igual que muchas poblaciones de nuestra ciudad, un lugar bastante estigmatizado, pero los que hay vivimos sabemos que a pesar de ser un lugar donde se juegan la vida y la muerte a diario, es un pedazo del Reino, un lugar donde muchos aprendemos a vivir.

Cuando hablamos de milagros ¿de que hablamos? ¿que esperamos? Pues para mi no deja de ser un milagro el que en medio de una población donde el narcotráfico esta en esquina, donde cada semana alguien muere en un intercambio de balas, donde los obreros llegan cansados a sus casas después de una agotadora jornada de trabajo, donde los jóvenes vienen de largas jornadas de estudio y trabajo también, la gente sienta la necesidad no de irse a sus casas a descansar, sino que sientan la necesidad de encontrarse y reposar en el mismo Dios que camina con ellos día a día, de una forma sencilla y sin muchos adornos, en un lugar donde cada uno se encuentra con Dios y la comunidad desde lo que es, desde lo que cada uno simplemente es. Y es que eso es nuestra comunidad, eso es La Legua, un lugar de encuentro y eso fue nuestra oración, un encuentro cercano, profundo y con la sencillez del pueblo.

¿Por qué vinieron los jóvenes? pregunto uno de los hermanos.... seguramente tendrían algo mas entretenido que hacer un viernes en la noche, donde la gran mayoría se prepara para salir a alguna fiesta o bien se prepara para descansar después del trabajo semanal. Pues bien, he aquí un milagro para mi, lo inexplicable a los ojos de la sociedad y lo mas rebelde quizás, la necesidad de encontrarse con quien les da la fuerza, con quien les anima, les ama y les enseña a amar, que panorama mejor que ese? al parecer ninguno.

Solo me queda agradecer a Dios y los hermanos por invitarnos a encontrarnos en esta oración, invitarnos a hacer un alto en nuestra rutina, detenernos para poder mirarnos y poder reposar en el verdadero amor.